viernes, 3 de febrero de 2012

Boludeces sueltas

Este va a ser uno de esos posts que no destacan por su redacción, por su originalidad ni por una merda. Simplemente es un reflejo de todo lo que tengo en mi cabeza soñolienta (aún después de una larga y descolocada siesta que me mandé).


Estoy de mal humor (vaya a saber por qué), adormilada y sufriendo síndrome de abstinencia de Rurouni Kenshin. Hace una hora, además de esto estaba hambrienta, pero un zapallito verde, un huevo, un poco de arroz y un poco de cebolla rehogada, todos ellos pasados por una sartén, se encargaron del problema. Tal vez sea porque tengo el estómago lleno que me siento tan somnolienta. 


Sobre Facebook: la mierda y lo bueno



Hace poco vi en el Facebook de una amiga que le cambiaron el perfil a la modalidad nueva, es decir, a ese espantoso producto final, estoy segura, de una noche larga de pastillas varias ingeridas por algún encargado de tales cambios en Facebook, sumado a un notable resentimiento por la raza humana en general. La biografía, que le llaman. Lo que me recuerda que cada vez estoy más harta de los abusos de Facebook para con sus usuarios. Me tienen las bolas al plato con sus sucesivos e inútiles cambios de layout de la página, o como chongo se llame lo que le cambian. Seguro que lo hacen para descuajeringarte los ajustes de privacidad de la página, como hicieron en el cambio anterior, según el cual, si yo pongo una foto y Menganito me la comenta, todos los amigos de Menganito reciben en su página de inicio la miniatura de mi foto y el comentario de Menganito abajo; porque ellos son amigos de mi amigo. El hecho de que yo no sea amiga de ellos y de que tenga incluso configuradas mis cosas en para que las vean "sólo mis amigos" y no los "amigos de amigos" no importa un pito, claro. Así veo todos los días fotos, enlaces y a hasta estados de gente desconocida, lo cual me genera la inquietante certeza de que otras personas cualquiera, por el mero hecho de ser amigos de mis amigos, las deben estar viendo también. Y no veo forma de impedir que eso suceda. Conclusión: los responsables son una manga de forros tramposos, sucios y deshonestos, que vaya a saber de qué modo lucran con nosotros. 



Mientas tanto yo no dejo Facebook porque es, tristemente, la forma en que me contacto con mucha gente, muchos de los cuales viven al otro lado del mundo. (Paréntesis: ah, la puta, se me cansaron las manos de escribir... voy y vuelvo). Hay varias de esas personas con las cuales no tengo una relación como para escribirles cartas de tiempo en tiempo (digo, en un universo sin Facebook). Son más bien conocidos de la red más que amigos. Pero sin embargo me gusta estar medianamente en contacto con ellos, ver sus fotos, lo lindo que tienen para compartir, sus pensamientos y todo lo que logren plasmar y expresar pantalla mediante. 


O sea, en resumen, que no me voy de Facebook porque me gusta lo lindo que Facebook ofrece. Aunque me rompe las pelotas todo lo que joden. Qué bárbaridad. 


Sigue el menjunje de cosas inconexas


Ayer empecé a leer Hungry Heart otra vez, esta vez si Dios quiere la podré terminar. Después les cuento más del tema, o por ahí espero a terminar de leerla para contarles qué me pareció.


Pienso en mi futuro académico. 


Este año empecé una agenda nueva, hasta ahora va muy linda, con imágenes y todo. Espero que esta vez cumpla mi objetivo de seguirla a lo largo del año. Básicamente escribo lo que me pasó como si fuese una especie de diario íntimo, sólo que un poco menos íntimo y más diario xD También lo ilustro como puedo con fotitos, canciones, etc.


Por ahí debería hacer un post con lo de los zapallitos. Total todas mis recetas hasta ahora son boludeces que todo el mundo sabe hacer. 


Tengo que empezar a hacer ejercicio físico, me estoy yendo al carajo. Estoy hecha una vieja chota. Encima la estética se me va al carajo. Nunca fui muy linda que digamos, pero al menos tenía un cuerpo bastante potable. Antes de que lo único bueno que ¿tengo? ¿tenía? se termine de ir del todo, tengo que hacer algo al respecto. No me puedo permitir agarrarme una depresión por verme hecha una vaca (al margen de que mi sedentarismo me va a llevar a mal puerto en materia de salud si no lo corrijo ¡ya!).


Bostezo, bostezo, bostezo... y creo que los dejo en paz.

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